sábado, 14 de mayo de 2011

Silencio, silencio, silencio.

Después de haber pasado muchas tardes íntegras llorando, aquí o allá, por esto o por lo otro, hoy he descubierto que eso no es lo peor. Llorar horas sin parar es duro y doloroso, tanto psíquica como físicamente, pero nada comparado.

No hay nada que duela más que tener ganas, necesitar pasar la tarde entera llorando y no poder porque hay muchas personas a tu alrededor, porque tiene que parecer que eres feliz para que todo el mundo pueda seguir siendo anímicamente hipócrita. Las lágrimas corretean por tus ojos en cualquier descuido y tienes que hacer peripecias para que nadie lo note. Y hay gente que se da cuenta. Y preguntan. Y tu tienes que inventarte cualquier excusa absurda cuando lo único que quieres decir es ¡Socorro! Parece que esto es lo peor, la parte de fingir, las horas en las que todo gira y tu, aunque estas completamente inmóvil, tienes que hacer como que también te mueves y no descuidarte ni un segundo. No es la peor. La más horrible es volver a casa, intentar dormir y que tu cabeza quiera explotar, que tus ojos estén tan hinchados que ya te cueste ver, que tu cuerpo no te responda. Lo peor es no tener nada que decir. Tener tantas verdades en la cabeza que al agolparse sólo salgan en forma de lágrimas y que las palabras queden mudas. Sin duda, lo peor ha sido no poder pronunciar palabra y decirte que otro día, que todo estaba bien, que no pasaba nada. Lo siento, cada vez que intentaba que saliera una palabra de mis cuerdas vocales, la energía que intentaba utilizar corría hacía mis ojos y me los llenaba de lágrimas, y la voz no aparecía.

No sé si esto me duele por ti o por mi, pero nunca más.

viernes, 13 de mayo de 2011

I have a crush on you.

Miles de ideas se agolpan en mi cabeza de repente; pero siempre hay una que sobresale, siempre hay un centro, algo más importante, siempre hay algunas palabras que serían capaces de borrar a todas las demás de un solo bufido.
Y puedo jurar y perjurar que nunca antes lo había sentido así. Que yo, a las tantas de la madrugada después de un día como hoy, jamás había estado escribiendo, ni aquí ni en ningún sitio. Y menos por alguien.
Desde siempre la palabra alguien me ha parecido repudiable. Y ahora, todavía me lo parece más. Ahora adoro .¡Suena tan bien!... tú, tú, tú.
De tantas cosas que escribiría no escribo ninguna.
Quizá es que sienta muchas que no soy capaz de expresar con palabras, y que puedo expresar otras que simplemente no siento, o de las que no quiero decir nada. A veces no sabes como explicar lo que quieres decir y sabes perfectamente como decir aquello que no quieres mencionar. Problemas de escritores supongo. La inspiración, que viene y va.

Lo que más me llama la atención de mi misma es encontrarme descubriendo día tras día cosas por las que esto es una verdadera locura. Por que lo es. Lo es y lo sé. Y miento cuando digo que eso es lo que más me sorprende, porque lo que realmente me deja con la boca abierta es encontrarme tantas y tantas veces pensando en las diferencias y pensando que no son nada. Pensando que las diferencias, por muchas que sean, nunca serán más grandes que la idea, que las palabras. La idea de la que hablo al principio.
Y es que hoy, sin ir más lejos, en uno de esos momentos de reflexión conmigo misma que a veces tengo, cuando se me pone cara de tonta porque soy muy feliz, mi mente ha pronunciado unas palabras. Otra vez palabras, pero esta vez definían lo que sentía a la perfección. "Esto es lo que quiero".

Hay veces, cada vez menos, que me asusto. Hoy podía haber considerado que las palabras que mi mente decía eran horribles, que estaba confusa, que era causa del poquitín de alcohol que he bebido porque hace mucho que no bebo,... podía haberseme ocurrido cualquier excusa tonta para ocultar lo que de verdad había dicho mi consciente, pero hoy no hay sido así. Hoy me siento feliz y vital por haber pensado eso, ahora siento que está bien, que es digno de alegría y no de llanto.

No sé que me está pasando, no sé que hago o que haces, no sé si es la primavera que la sangre altera o el tiempo que dediqué a no pensar en esto porque era demasiado para ti y para mi, no tengo ni idea. Sólo sé que hace bastante poco no tenía ilusión ni sonrisas, y que ahora ver tu foto supone un cúmulo gigantesco de estas.

La idea que siempre me ronda la cabeza es que te quiero. Cada vez que pienso en ti, en nosotros, en mi, cada vez que mi mente se da cuenta de que estás ahí, cada mañana que me levanto y me doy cuenta de que esto es lo más real que he vivido en mi vida, entonces, un te quiero gigantesco se imprime como por arte de magia en la pizarra de mi pensamiento y nubla cualquier otra idea que quisiera incluir en el esquema. El te quiero se encarga de borrar todo lo que hay cerca, especialmente cuando son malas sensaciones. En lugar de empequeñecer, mi te quiero a decidido acabar con todos los malos pensamientos, ha decidido buscar diez razones ideales por cada razón absurda, aunque en realidad, todas lo son.

Esto es lo más real, bonito, absurdo, estúpido, ideal, romántico, idiota, irreal, perfecto, que he vivido nunca. Te quiero, te quiero, te quiero.

martes, 10 de mayo de 2011

Help.

Tengo tanta rabia dentro que no soy capaz ni de escribir un sujeto y un predicado coordinados. ¿Qué se hace en estos casos? HELP.

lunes, 25 de abril de 2011

¡Ay que sinrazón!

¡Ay que sinrazón! No quiero contigo cama ni cena, y no hay minuto del día que estar contigo no quiera, porque me arrastras y voy, y me dices que me vuelva y te sigo por el aire como una brizna de hierba.
·Entre tú y cualquier cosa, quedarme con cualquier cosa es absurdo. 

Esto es así.

Y donde dije si digo no, y donde dije punto ahora digo error.

Ilusa, confiada, idiota.

Acabo de escribir largo y tendido sobre esto, es más, incluso había publicado un fragmento de lo que quería escribir aquí, pero lo he borrado. Estas son las veces que peor lo paso, cuando ni siquiera me salen las palabras para definir como estoy y así al menos desahogarme. No tengo ni idea de que escribir y todo lo que escribo me parece horrible y para nada digno de lo que siento, así que me limito a borrarlo todo y a creerme más inútil cada vez. Inútil, inútil. A menudo me definen esas tres sílabas. I-nú-til, suena melódico en mi cabeza.
Estoy mal, esa es la verdad. El porqué es algo más complicado. Es una estupidez. Es mi culpa. Pero que lo sea no hace que me duela menos o que esté bien, es más, creo que hace que esté peor, que me sienta todavía más mal por ello, porque sé que es mi error. Soy una confiada, una ilusa. Llevo toda la vida siéndolo y no veo fácil cambiar, no voy a cambiar, no ahora. Y sigo mal. Sigo dando vueltas a las mismas palabras en mi cabeza, veo mi imagen diciendo lo que hoy son estupideces, y me siento una idiota, una completa idiota por creer lo que no es creíble y por confiar en quien no debía. No sé como voy a seguir con esto. Lo que ayer funcionaba bien hoy ni siquiera recuerda que funcionaba. Estoy asustada, y tengo frío. Frío del que se te mete en el cuerpo y ya no sale. Frío en la carne, en los huesos, en el pensamiento. Todo se ha llenado de frío de repente, y todo todo todo por mi, por ser como soy, por ser quien soy. Y sigo sin tener ni idea de como seguir, de como voy a levantar la mirada del suelo y sonreír otra vez.

·No tengo ni la más remota idea de que siento, pero tampoco sé que quiero sentir y eso es lo que más me aturde.