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miércoles, 17 de agosto de 2011

Bienvenido al hoy, al no recuerdo del ayer.

Al diablo con las cadenas y a la lucha por los sueños.
Que por mucho dolor que hayan causado, por muchas heridas que dejen, por muchas cicatrices que perduren, las cadenas ya no están, ya son sólo humo. Y lo que se abre frente a ti es maravilloso, lo que se abre frente a ti, lo que luce frente a tus ojos es la libertad, es la huida de la condena, es la alegría de no tener miedo, lo que aparece frente a ti, eres tu. Tu como todo, tu como individuo, tu, capaz de ser tu.

domingo, 29 de mayo de 2011

Se esfumaron los te quieros.

Que no tenga necesidad ninguna de escribir aquí por lo que ha pasado dice mucho de mi. Dice que soy fuerte, que puedo. Dice que no me doy por vencida y que seguir hacia delante es mucho más que un símbolo con los brazos.
¿Qué si me da pena? Pues sí, como todo. El primer día es para aceptarlo y vale todo, pero a partir de ahí ya no. A partir del primer día hay que seguir pa'lante sin mirar atrás. Y eso hago.
Soy tan poco predecible que ni siquiera yo sé por donde voy a salir. Ayer pensaba que duraría más la pena, que aunque realmente no tuviera razones para sentirla, duraría más. Ya sé que esto es un teatro, que lo que hay en realidad es nada, pero a mi ayer me apetecía ser actriz. Me apetecían las lágrimas forzadas, me apetecía ponerme triste y melancólica y hacerme la victima. Pero eso fue ayer, hoy ya no tengo ganas.
El paripé de ayer estuvo bien, para que negarlo, pero cualquiera que realmente me conozca se dio cuenta de la verdad, de que no era más que un teatrillo porque me apetecía, pero que la realidad era mucho más fría y lógica, la verdad era que no había nada, absolutamente nada. Si me apuras, había algo, pequeño, ínfimo, pero desde luego, bueno.

Y en realidad, todo esto me da rabia. Porque me gustaría poder llorar de verdad, ser victima, me gustaría poder estar una semana llorando sin sentido y no atender a razones, pensar que he perdido a alguien importante, que se me rompiera el corazón y decir que nunca volveré a ser la misma, me gustaría sentirme fatal por algo de lo que no soy responsable y sobretodo, sentir una pena enorme en cada parte de mi cuerpo. Me gustaría, de verdad, pero no puedo. Yo no soy esa. Nunca lo he sido y nunca lo seré, a pesar de que a veces de la sensación de que puedo llegar a serlo. Quizá dentro de unos años, después de unos meses, amando de verdad, pero ahora no, ni de coña.

Nada más que decir, esto se acaba aquí. Ha sido una experiencia interesante y supongo que algo habré aprendido, pero aquí se queda, con todas las promesas y los te quieros, contigo, aquí, lejos.

sábado, 14 de mayo de 2011

Silencio, silencio, silencio.

Después de haber pasado muchas tardes íntegras llorando, aquí o allá, por esto o por lo otro, hoy he descubierto que eso no es lo peor. Llorar horas sin parar es duro y doloroso, tanto psíquica como físicamente, pero nada comparado.

No hay nada que duela más que tener ganas, necesitar pasar la tarde entera llorando y no poder porque hay muchas personas a tu alrededor, porque tiene que parecer que eres feliz para que todo el mundo pueda seguir siendo anímicamente hipócrita. Las lágrimas corretean por tus ojos en cualquier descuido y tienes que hacer peripecias para que nadie lo note. Y hay gente que se da cuenta. Y preguntan. Y tu tienes que inventarte cualquier excusa absurda cuando lo único que quieres decir es ¡Socorro! Parece que esto es lo peor, la parte de fingir, las horas en las que todo gira y tu, aunque estas completamente inmóvil, tienes que hacer como que también te mueves y no descuidarte ni un segundo. No es la peor. La más horrible es volver a casa, intentar dormir y que tu cabeza quiera explotar, que tus ojos estén tan hinchados que ya te cueste ver, que tu cuerpo no te responda. Lo peor es no tener nada que decir. Tener tantas verdades en la cabeza que al agolparse sólo salgan en forma de lágrimas y que las palabras queden mudas. Sin duda, lo peor ha sido no poder pronunciar palabra y decirte que otro día, que todo estaba bien, que no pasaba nada. Lo siento, cada vez que intentaba que saliera una palabra de mis cuerdas vocales, la energía que intentaba utilizar corría hacía mis ojos y me los llenaba de lágrimas, y la voz no aparecía.

No sé si esto me duele por ti o por mi, pero nunca más.

viernes, 13 de mayo de 2011

I have a crush on you.

Miles de ideas se agolpan en mi cabeza de repente; pero siempre hay una que sobresale, siempre hay un centro, algo más importante, siempre hay algunas palabras que serían capaces de borrar a todas las demás de un solo bufido.
Y puedo jurar y perjurar que nunca antes lo había sentido así. Que yo, a las tantas de la madrugada después de un día como hoy, jamás había estado escribiendo, ni aquí ni en ningún sitio. Y menos por alguien.
Desde siempre la palabra alguien me ha parecido repudiable. Y ahora, todavía me lo parece más. Ahora adoro tú.¡Suena tan bien!... tú, tú, tú.
De tantas cosas que escribiría no escribo ninguna.
Quizá es que sienta muchas que no soy capaz de expresar con palabras, y que puedo expresar otras que simplemente no siento, o de las que no quiero decir nada. A veces no sabes como explicar lo que quieres decir y sabes perfectamente como decir aquello que no quieres mencionar. Problemas de escritores supongo. La inspiración, que viene y va.

Lo que más me llama la atención de mi misma es encontrarme descubriendo día tras día cosas por las que esto es una verdadera locura. Por que lo es. Lo es y lo sé. Y miento cuando digo que eso es lo que más me sorprende, porque lo que realmente me deja con la boca abierta es encontrarme tantas y tantas veces pensando en las diferencias y pensando que no son nada. Pensando que las diferencias, por muchas que sean, nunca serán más grandes que la idea, que las palabras. La idea de la que hablo al principio.
Y es que hoy, sin ir más lejos, en uno de esos momentos de reflexión conmigo misma que a veces tengo, cuando se me pone cara de tonta porque soy muy feliz, mi mente ha pronunciado unas palabras. Otra vez palabras, pero esta vez definían lo que sentía a la perfección. "Esto es lo que quiero".

Hay veces, cada vez menos, que me asusto. Hoy podía haber considerado que las palabras que mi mente decía eran horribles, que estaba confusa, que era causa del poquitín de alcohol que he bebido porque hace mucho que no bebo,... podía haberseme ocurrido cualquier excusa tonta para ocultar lo que de verdad había dicho mi consciente, pero hoy no hay sido así. Hoy me siento feliz y vital por haber pensado eso, ahora siento que está bien, que es digno de alegría y no de llanto.

No sé que me está pasando, no sé que hago o que haces, no sé si es la primavera que la sangre altera o el tiempo que dediqué a no pensar en esto porque era demasiado para ti y para mi, no tengo ni idea. Sólo sé que hace bastante poco no tenía ilusión ni sonrisas, y que ahora ver tu foto supone un cúmulo gigantesco de estas.

La idea que siempre me ronda la cabeza es que te quiero. Cada vez que pienso en ti, en nosotros, en mi, cada vez que mi mente se da cuenta de que estás ahí, cada mañana que me levanto y me doy cuenta de que esto es lo más real que he vivido en mi vida, entonces, un te quiero gigantesco se imprime como por arte de magia en la pizarra de mi pensamiento y nubla cualquier otra idea que quisiera incluir en el esquema. El te quiero se encarga de borrar todo lo que hay cerca, especialmente cuando son malas sensaciones. En lugar de empequeñecer, mi te quiero a decidido acabar con todos los malos pensamientos, ha decidido buscar diez razones ideales por cada razón absurda, aunque en realidad, todas lo son.

Esto es lo más real, bonito, absurdo, estúpido, ideal, romántico, idiota, irreal, perfecto, que he vivido nunca. Te quiero, te quiero, te quiero.

lunes, 25 de abril de 2011

¡Ay que sinrazón!

¡Ay que sinrazón! No quiero contigo cama ni cena, y no hay minuto del día que estar contigo no quiera, porque me arrastras y voy, y me dices que me vuelva y te sigo por el aire como una brizna de hierba.
·Entre tú y cualquier cosa, quedarme con cualquier cosa es absurdo. 

domingo, 24 de abril de 2011

Esto es otra historia.

Llevaba tres historias basándome en el mismo número, pero esta vez es diferente, esto es otra historia.

Hay muchas cosas que todavía me recuerdan aquello, palabras, lugares, situaciones,... pero es curioso como poco a poco se sobrescriben en mi cabeza, como se alejan y dejan hueco para el presente.

·Me dijeron vive el presente, y no sé donde vivo porque el ahora no existe.  

sábado, 9 de abril de 2011

DGP

Te quiero y punto.

Vete.

Es curioso como a veces los que más nos quieren son los que más daño nos hacen. Y lo mejor es que lo hacen por nuestro bien, que realmente no nos desean ningún mal, pero que pueden hundirnos como una pajita se hunde en un vaso largo.
¿Se hace a alguien llorar para evitar que llore? Supongo que es una pregunta bastante absurda pero decidme que nunca os habéis sentido genial y ha llegado alguien para cuestionar absolutamente todo en lo que poníais vuestra fe. Esta bien cuestionar las cosas, no confiar en cualquiera a la primera de cambio, pero todos necesitamos confiar en alguien, sonreír ante un piropo y no pensar en el posible fin que pudiera perseguir el alago.
Esto no está bien, y por más que te lo digo parece que no te das cuenta. ¿Qué pretendes?¿Qué no sufra? Tu eres la única que me hace sufrir, que hace que todo se caiga cuando estoy en las nubes, que hace que me cuestione todo lo que ahora tengo, que aunque no es mucho es más de a lo que estoy acostumbrada. Alégrate. Déjame ser feliz. Si me tengo que pegar el golpe me lo pegaré. Es cierto que un golpe duele menos cuando te lo esperas. Gracias. Ya sé que puede llegar el golpe. Pero no lo adelantes. No hagas que me sienta golpeada y amoratada siglos antes de que llegue el verdadero problema. DÉJAME.
¿Sabes cuantísimo me ha costado espantar mis miedos, dejarme llevar sin agarrarme fuerte a un arnés? Lo conseguí. Por ahora lo había conseguido. Mis recaídas no eran ni siquiera dignas de mención. Y ahora vienes tu y lo pones todo patas arriba. No tienes derecho a hacerme esto. No lo tienes. Y lo que más me duele es que te lo estoy dando. Estoy dejándote hacerme sufrir. Y te empeñas en decir que es lo que no quieres. Se nos está yendo de las manos. Ni siquiera me había planteado que pudiera escapársete a ti también pero parece ser que tu tampoco estas preparada para esto.

Vete de aquí. Déjame. Fuera.

DÉJAME SER FELIZ.

Que lo cambian todo.

Cómo cambian las cosas ¿no? Lo que ayer era improbable, casi imposible, hoy es la realidad más verdadera, hoy te topas de bruces con ella y te das cuenta de que la vida cambia en milésimas de segundo sin que tengamos ningún control.
Y por eso lloro. Por que es duro darte cuenta de un día para otro de que ya no controlas nada, de que se te ha ido todo de las manos y de que estas a la deriva. Puede que no esté tan mal estar a la deriva, perdida y arrasada por la corriente, pero lo estás, para bien o para mal.
Supongo que el ser humano tiene en su esencia algo de controlador, de gobernador, de dirigente y que a todos nos encanta saber que lo somos, es genial saber que lo tienes todo bajo control, que nada se te escapa, aunque sea mentira, es genial al menos creerlo.
Yo hace años que lo controlo todo, que sé mis límites y me preocupo de no sobrepasarlos. Hace años que sé hasta donde querer, hasta donde engancharme a alguien, hasta donde llorar, hasta donde gritar. Y ayer de repente perdí el control. Perdí absolutamente el control. Y me sentí perdida, arrasada, sentí que un tsunami se me llevaba y que no podía hacer nada. Y es cierto que la corriente me lleva hacia donde quiero ir, pero siempre me gusta saber que puedo decidir, que puedo cambiar de opinión, darle la vuelta al barco y virar el rumbo, y ayer fui consciente de que ya no podía. De que ya es tarde para arrepentirme. De que por ahora seguiría el rumbo sin alejarme ni un poco de él y que me chocaría contra cualquier piedra sin remedio.

·Que el agua me lleva demasiado fuerte y ya no soy más que un barco de papel.